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Carlos Támara
un campeón 'Made in Barranquilla'
Carlos
Támara gozoso por el
triunfo.
Foto
suministrada
Por
Luis Carlos Trout
Editor
boxeocolombiano.org
Para algunos la tercera es la
vencida, pero para Carlos Támara,
el sincelejano que se consagró
nuevo campeón mundial
minimosca de la Federación
Internacional de Boxeo, fue en
la segunda oportunidad que
alcanzó los que todos los púgiles
anhelan, consagrarse monarca
universal.
Támara, jamás se preparó
tan bien antes de una pelea,
como lo hizo para esta, frente
a el hawaiano Brian Viloria,
uno de los campeones
importantes de la división
108 libras, junto al
puertorriqueño Iván Calderón,
títular indiscutido de la
OMB.
Y es que era tanta la
confianza de Viloria y sus
promotores de una victoria fácil
y sin complicaciones, que ya
tenían casi firmada un pleito
ante el boricua, en lo que sería
una pelea unifiactoria
millonaria para el próximo
mes de mayo.
"El Olimpico",
apelativo tomado por su
participación en los Juegos
de verano en el 2004, trabajó
intensamente en un gimnasio de
la localidad de North Bergen,
en New Jersey, soportando el
frío de fin de año y la
soledad que produce la lejanía
con la familia.
El colombiano estuvo a punto
de irse del boxeo, por la poca
actividad que tuvo durante más
de un año, producto de un
conflicto entre sus
manejadores, el cubano Tony
González y el actual, Nelson
Fernández, quien consiguió
la opción de la pelea
mundialista.
Su receso en el deporte de las
narices chatas, fue curioso,
ya que venía de ganar varios
cintos regionales ante el
mexicano Juan
"Panterita" Esquer,
al que venció por decisión
en Miami, el 20 de junio de
2008. Cuando se le presentaba
la ocasión de reengacharse en
el boxeo internacional y de
buscar otra oportunidad por título,
se presentaron los problemas
entre sus apoderados.
Eso le causó estar ausente de
los ensogados un año y dos
meses, exactamente, periodo
durante el cual un púgil
puede realizar mínimo tres
combates sin inconvenientes.
Barranquilla, la ciudad donde
se convirtió en boxeador
profesional, volvió acogerlo
para un combate ante Nelson
Cantero, un duro púgil
sabanero, famoso por complicar
las peleas y no dejarse
noquear.
Para muchos fue un pleito
cualquiera, pero para Támara,
quien liquido a Cantero en la
cuarta vuelta por nocaut técnico,
significó mucho ya que volvía
a la actividad, después de
muchos ires y venires y un
futuro incierto
Antes de esa momento, la
empresa puertorriqueña
Universal promotions lo había
firmado para promocionarlo y
buscarle un nueva chance
mundialista. Los mismos
dirigentes de la cuerda, con
sede en Ponce acompañaron a
Carlos en la capital del Atlántico
y lo cobijaron en un momento
crucial en su carrera.
Tan importante instante, como
la vez que perdió por decisión
unánime con el argentino Omar
Narvaez, por la corona mundial
mosca de la OMB en territorio
gaucho. Fue una oportunidad
que se presentó y tomó sin
tener una buena preparación,
algo que resultó fatal ante
uno de los campeones más sólidos
de la actualidad y que rompió
el record de defensas de un
gaucho que poseía el
legendario Carlos Monzón.
"En esa categoría de las
112 libras, jamás me sentí
bien, ya que los mejores
resultados los obtuve en
minimosca", confesó
alguna vez el sucreño, que en
esa pelea ante Narvaez, según
los cronistas argentinos y la
decisión de los jueces, perdió
caso todos los rounds.
Támara siempre se proyectó
para ser un púgil destacado
en nuestro país. Desde la
rama aficionada, él y Likar
Ramos (actual títular
interino superpluma de la
AMB), llevaron la bandera
tricolor del boxeo estilo
olimpico a principios de la década.
Ambos, cumplieron una
destacada actuación en los
Juegos Panamericanos en donde
consiguieron medallas de plata
y de oro respectivamente.
El ahora títular orbital, aun
conserva la ambición de los púgiles
que apenas comienzan, de los
que se suben al ring acabar
con su rival por que tienen
hambre de gloria, como
manifestó en la rueda de
prensa antes de la pelea con
Viloria : "La diferencia
entre los golpes de él
(Viloria) y los mios, será el
hambre que tengo para ser
campeón mundial".
La victoria ante Viloria, pudo
ser antes de Navidad, ya que
la contienda mundialista
estaba prevista para el 23 de
diciembre pero fue aplazada un
mes por que Viloria quería más
tiempo para prepararse. El
estadounidense de origen
filipino, tenía todo listo
par chocar con el mexicano
Omar Soto, un púgil de mejor
escalafón que Támara, pero
que desistió de la pelea por
buscar una opción con mejores
posibilidades de triunfo.
Al no poder cumplir con su
defensa obligada, la cuerda de
Viloria eligió a Támara para
la segunda defensa del
hawaiano. Una elección, sin
duda, de la cual deben estar
arrepentidos.
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